miércoles, 30 de septiembre de 2009
¡No quiero ir a clase!
Joooo...
En fin, iré... Sí, mamá...
martes, 22 de septiembre de 2009
Con ganas de paridas
Pos para quitármelo de encima, vídeos chachis. Aquí va una canción que me gusta mucho. La conocí por el opening de un anime, Rosario+Vampire Capu 2, el cual, por cierto, recomiendo ver (pero lo buscan ustedes, si quieren), porque está muy muy bien hecho.
La canción es Discotheque, de Nana Mizuki, y me encanta el vídeo porque es super sesentero, falta sólo Massiel por ahí cantando los coros.
En fin, eso, happy music!
domingo, 20 de septiembre de 2009
Nostalgia de posibilidades
No podemos a veces evitar fantasear con el "qué habría pasado si...", y es peor el remedio que la enfermedad. Ahora mismo andaba pensando... ¿Y si cuando tenía 15 años hubiera sabido lo que quería? ¿Y si hubiera dejado de estar absolutamente dominado por un superyó que rozaba lo absurdo? Estoy seguro de que mi historia podía haber sido distinta, de que habría descubierto cosas antes de lo que lo he hecho, de que habría podido ser feliz donde estuve triste en algunos días. Sin embargo, pasa lo de siempre, que quizás por no haber hecho eso entonces, ahora tengo recuerdos gratos que, de lo contrario, no habría tenido.
No me gusta ser demasiado abierto en mis blogs, pero siento que debo comentarlo. Me siento solo. A ratos estoy hiperactivo, feliz, y suelto grandes paridas con las que me río solo o hago reír a la gente, pero miro al fondo de mi personal pozo de pesimismo y me veo como un pequeño patito feo, ese pequeño pollo raro de plumaje grisáceo que llora porque se siente solo. Sí, algún día seré un cisne, ¿no? Puedo aceptarlo, pero, ¿quita eso que ser pato feo duela?
Y por eso me pongo a recordar, y a crear nuevos recuerdos falsos, a futurizar partiendo desde un punto del pasado, a imaginar cosas que no tienen sentido porque ya no están. Me acuerdo de un posible amor que no ha pasado, o sí... ha pasado de largo. Algo que, creo, fue unilateral y no recíproco por estar pensando en otras cosas, por no querer pensar en eso. Me acuerdo y lo siento... Me pido perdón a mí mismo.
En fin... faringitis...
viernes, 18 de septiembre de 2009
De las igualdades, lo políticamente correcto y la paranoia social
Gente, yo no sé qué pensarán ustedes, pero yo en cierto modo estoy quedándome cada día más atónito ante ciertas cosas.
En estos últimos días, en un foro de rol por web en el que estoy, parece que ha resurgido el debate machismo/feminismo/hembrismo/cualquier-otro-sucedáneo-de-la-misma-cosa. Tengo la sensación de que últimamente tiende a verse constantemente significados ocultos en las cosas más absurdas y sencillas de la existencia humana.
Resulta que hacerse un personaje femenino que sea sexualmente atractivo es machista, porque implica que se está intentando exponer a la mujer como un juguete sexual. ¿No puede ser acaso simplemente que la tía está buena y punto? Deduzco que también es machista que una chica real, ya no un personaje, se acicale y potencie sus rasgos más sexualmente atractivos para atraer a sus potenciales parejas en un posible coito, o simple tonteo para satisfacer su ego y su normal y fisiológica cascada de hormonas. Porque ella misma se está entregando a esa imagen, ¿no? Reto a esa misma chica a no depilarse, ni maquillarse, ni buscarse un traje que resalte su pecho o sus caderas, a ver si está contenta con la idea.
Resulta que también es machista anteponer el masculino al femenino cuando usamos ambos géneros de una misma palabra ("alumnos y alumnas", "profesores y profesoras", "señores y señoras"). ¿Por qué? ¿Qué hay de "políticamente correcto" en beneficiar a unos y desmejorar a otros? No lo entiendo, la verdad.
Y es que la constante búsqueda de lo políticamente correcto es una pelea que no termino de entender. Vamos a ver, definamos los marcos del asunto. Para mí andar por ahí diciendo "gilipollas" al primero que se nos atraganta, pues mira, no me parece correcto (omito el "políticamente" porque, sinceramente, me da auténtica grima), igual que tampoco me parece correcto, por ejemplo, pagarle menos dinero a una mujer que a un hombre, a un negro que a un blanco, a un homosexual/bisexual/transexual que a un heterosexual, y toda una casi interminable lista de polinomios de esta forma.
Pero, ¿por qué buscarle las cuatro patas al gato? Se censuran anuncios comerciales, se censuran canciones y una infinidad de cosas. ¿La igualdad no está en aceptar la diversidad, no sólo de entidades físicas, sino de opiniones y modos de expresión? Constantemente se están buscando significados arcanos y oscuros en cualquier frase, cualquier forma de expresión mediática, sea cual sea, para censurar, censurar, censurar... Hasta el punto de no permitir un pequeño lapsus linguae en el que a uno se le olvida mencionar al históricamente discriminado de turno.
—Es que yo estoy a favor de los derechos de los inmigrantes, ya sean africanos o sudamericanos.
—¿Qué pasa? ¿Que los asiáticos no tienen derechos? Qué asco de persona, de verdad...
No creo que todo, absolutamente todo lo que se diga, escriba, interprete, sea un ataque, o una discriminación. A veces se olvidarán de unos, y a veces de otros. No siempre podemos pretender que salga todo perfecto, que no haya alguien que se quede con un trozo de tarta más pequeño que el otro. Lo que se debe intentar, o esta es mi opinión, es que esas desigualdades sean cosa del azar, que no se deban a algo activo, sino a algo pasivo y no significativo que, si bien pasa hoy, no pasará de igual forma mañana. Quiero decir con esto, que las diferencias son ineludibles, pero éstas no deben ser una tónica habitual, sino un evento puntual que cambiará, moviendo la balanza a un lado u otro cada vez, sin intentar evitarlas poniéndole un arnés a la balanza para que no se mueva ni un ápice. Equilibrio dinámico, como en la química.
Hoy en día nos las damos todos de demócratas, de modernos, de mirar hacia el futuro, y no hacemos sino discriminar, censurar y todo eso que creemos haber dejado atrás.
Por ejemplo, y volviendo (aunque no quiero, pero es que supongo que es lo que más fresco tengo en la mente) al tema de la igualdad de sexos: el gobierno español se ha obligado a sí mismo a tener mitad de hombres y mitad de mujeres, aunque en un determinado momento pudieran llenar mucho mejor esos puestos un 80% de mujeres y un 20% de hombres, o viceversa. ¿No es eso una censura? ¿Una barrera contra la verdadera igualdad de oportunidades? Yo creo que sí. Si hay 8 puestos para hombres y 8 para mujeres, ya puedo ser yo muy bueno, que si hay 8 hombres por encima mía, un puesto que yo merecería por estar mejor cualificado se le da a una mujer menos cualificada que yo por el mero hecho de haber nacido con una vagina, útero, y demás cositas. Ya que estamos, sigamos restringiendo y pongamos que deba haber una representación exacta de la realidad en cuanto a grupos étnicos, religiosos, profesionales, económicos, educacionales y de todo lo demás, a ver cómo se las apañan (pos con 40 millones de ministros, porque si no...).
Hay una auténtica paranoia, una paranoia malsana, sobre todo con este tema de los sexos, pero no sólo en él, sino en muchísimos ámbitos más. Y me da pena, porque miramos a nuestros compañeros en el mundo como potenciales enemigos, como gente que conspira contra nosotros, que nos ve por encima del hombro, que está pensando en la mejor manera de despreciarnos. ¡No! ¿Por qué? ¿Quién ha determinado que si un día salgo sólo con amigos varones es por misoginia? ¿Quién que si todos mis amigos son caucásicos soy racista? ¿Por qué significa que si todos mis amigos son cristianos estoy discriminando a judíos, musulmanes y muchos más?
Lo dicho, la solución es dejar de pensar en estas estupideces. Deberíamos aceptar que no hay nadie moralmente mejor que nadie, y que a excepción de la formación profesional y pocas cosas más, casi nada debería prohibirnos hacer o decir lo que sea. Intentar levantar los cimientos de milenios de historia de la Humanidad con tal de ser políticamente correctos es un poco pretencioso, cuando la solución es archivar lo que hemos sido y comenzar un nuevo proyecto.
Les dejo un video curioso de una canción que para mí es auténtica poesía y que dedica una parte a esto de la "paranoia social".
PD: Por favor, sean políticamente correctos al responderme, que es muy bonito, o eso dicen...
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Rutinas deseadas
Hoy ha tocado volver a las clases, a la rutina de levantarse a las 6.30; y sí, estoy cansadísimo, pero la verdad es que hacía falta. Uno tiene, después de un verano en el que tampoco ha tenido muchas cosas que hacer, volver a una rutina, pero una rutina tranquila. Atrás quedan ahora los exámenes de septiembre que nos han traído a muchos por la calle de la amargura, y ahora empieza eso, una rutina que se lleva con tranquilidad.
Después de todo, si uno estudia una carrera universitaria, en principio es porque quiere y porque le gusta lo que está estudiando (no siempre, pero demos por hecho que son una minoría excepcional), así que ir a clases, al menos cuando no es una obligación, o cuando los profesores no convierten la materia en algo tedioso y odioso, debe ser normalmente algo que interese y que llame.
En fin, seré que soy raro, pero he disfrutado de volver a la rutina. No precisamente de la necesidad de levantarme tan temprano, ni la de ir en una lata de sardinas amarilla hasta la facultad, pero tampoco es que sea nada nuevo a lo que uno no esté acostumbrado.
Invito a quien lo lea (tres pelagatos) a que ponga sus impresiones aquí debajo ^_^
Pues eso, ¡un saludo!
viernes, 11 de septiembre de 2009
¡Café!
El café... mola. ¿O no? Uno está acostumbrado a despertar y tomar café, dejar que pase un poco de tiempo y tomar otro café, y otro, y otro después de comer, y a media tarde, y para cenar un café con leche. ¿Somos adictos al café? Quizás, pero... si todos lo somos, y todos podemos acceder a él, ¿qué problema hay? Es una de estas cosas del relativismo, que las cosas son lo que un consenso de todos los que se relacionan con esa cosa determina que es.
El caso es que he visto el siguiente vídeo, que me ha dejado impresionado ante lo que el café puede hacer en un simpático dibujo animado francés.
En fin, que tenía ganas de una chorrada cualquiera para pasar el tiempo. Y ésta ha sido la chorrada del día.
¡Café!
Pues ya veremos
La pregunta es, ¿por qué entonces empiezas uno nuevo? Espera... ¿con quién estoy hablando? Bueno, no sé, los soliloquios me descolocan, pero se me entiende, ¿verdad? A lo que iba, ¿por qué uno nuevo? Pues mira, por la más pura pereza. Me da mucha pereza tener que desconectarme con esta cuenta de gmail para conectarme con una que hace siglos que no miro para seguir con el blog que dejé hace 360 días en la estacada. Y como ya tenía esto puesto, pues mira, sigo por aquí.
¿Que cuál es mi otro blog? ¡Ah! ¡Sorpresa sorpresa! (Tranquilos, Isabel Gemio no aparecerá por ahí). Ya que hacemos un nuevo nuevo nuevo nuevo nuevo nuevo comienzo, ¿por qué arruinarlo trayendo cosas del pasado?
Bueno, mi blog, ¿qué decir de este blog? Aún no sé cómo me irá con él, qué pondré exactamente... Ya veremos. Precisamente así se llama "Ya veremos", porque no puedo reflejar de mejor manera el plan que tengo para este blog, es decir, un plan inexistente. O mejor dicho, un plan no planeado, un itinerario impredecible. Los matemáticos estudiosos del caos lo llaman sistema dinámico, o caótico. Que no es que no tenga un orden, ¿eh? Sino que no se lo puede predecir exactamente.
Una amiga me ha hecho replantearme, ¿por qué no aburrir a la amplia comunidad internauta con tus paridas usando la excusa del blog? Quise responder y dar una parrafada, pero... entonces me di cuenta, ¡la parrafada para los lectores del blog! Es igual de aburrida, un tostón más grande que una fusión entre la Divina Comedia, la segunda parte de Don Quijote y el Larousse enciclopédico; pero al menos está compartido entre todos los que lo leen. ¿No es bonito Internet?
Ay... pero qué bonita es la era de la comunicación...