domingo, 29 de noviembre de 2009

Conexión mental

Sonó el teléfono. A sabiendas de que no podía ignorar la súbita certeza de mi próximo destino, me levanté de la silla, cogí el fonendoscopio de la mesa y salí del despacho en dirección a los ascensores.

A mitad de camino, una de las enfermeras, una nueva con cuya cara me había quedado pero aún no había asociado con su nombre, me llamó.

¡Doctor R! Tiene una llamada de...
De la Doctora C, lo sé, ya voy a Urgencias —contesté, con voz de aburrido.

Creo que pude incluso oir la sorpresa caer como un yunque sobre el entendimiento de la chica nueva. A lo mejor llamaba a Íker Jiménez y todo...


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Uuuuh... conexiones telepáticas chungas... la Dra. C sabe de lo que hablo XDDDDDDD

Una de Lady GaGa

No es mi cantante favorita, pero he de reconocer que me rindo ante lo insufriblemente pegadizo de Bad Romance XD


jueves, 26 de noviembre de 2009

Resfriadísimo

Estoy resfriadísimo T_T

No tengo ganas de nada. Debería estudiar farma, pero no tengo ganas. No estoy yendo a prácticas porque no sé yo si es productivo andar echando virus en una planta llena de ancianos con insuficiencia cardiaca...

Y... tal... y cual...

No quiero ir a psico, que es obligatorio... Ñeeeeek XD

PD: ¡Primera entrada en el Blog del Pequeño Matasanos! Y ya tengo dos colaboradoras XD

lunes, 23 de noviembre de 2009

Publicidad propia

¡Yay!

A veces pienso que debo tener un trastorno bipolar o algo (¡NECESITO EUTIMIZANTES YA!), porque a veces me poseen unos rabiosos remolinos de creatividad que me obligan a hacer cositas, cositas, cositas...

Y la última es, señores, señoras y señoritas... ¡Otro blog!

¿Otro blog? ¿Para qué?

¿Que para qué, dices? Pues mira, éste es un blog personal. El otro, sin embargo, sale del entusiasmo renovado que siento desde hace no mucho por mi carrera, la Medicina. Me siento como un niño pequeño, ilusionado ante los descubrimientos, feliz ante cada conocimiento nuevo que se abre paso hacia mi pequeña mentecita, y, ¿por qué desaprovecharlo?

El blog del que hablo se llama El Blog del Pequeño Matasanos, y lo que haré será básicamente hablar de enfermedades, tratamientos y todas esas cositas. Incluiré casos que yo mismo haya visto, cositas de las que me hablen en clase, y trataré de traducirlas al cristiano común, al menos dentro de lo posible. Habrá, también, parte de opinión, pero siempre como nota, no quisiera yo contaminar más de lo inevitable con mis valoraciones propias cosas que deben ser hechos objetivos sin discusión posible.

Staphylococcus aureus

La bacteria más cheta, más petada del mundo mundia. Es una puta munchkin... Tiene hechizos protectores y contrahechizos...

Maldita...

domingo, 22 de noviembre de 2009

Envidia cochina

Maldita sea, ¿por qué ayer sale todo el mundo, se lo pasa bien, y yo estoy en casa dejándome los intestinos? T_T

El mundo es injusto...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Crónicas de hospital - Riesgo desconocido

Un relato corto basado en hechos reales:

Mi mente se iba, como suele ser costumbre, por alguno de sus extraños y enrevesados pasillos psíquicos, distraída mientras el Doctor J. y la residente arreglaban el papeleo necesario para la petición de un par de pruebas a una paciente.

Como avisada por algún sexto sentido, mi percepción focalizó su atención en la puerta, donde el Doctor M. —aunque no puedo evitar, en mi mente, llamarle simple y llanamente Alfredo— parecía interesado en esa atención que fortuitamente le presté.

Vete a ver al paciente de la última habitación del pasillo, y auscúltalo, a ver qué oyes —me dijo, con una curiosa sonrisa en su cara. Por alguna razón, me imaginaba que algo se tramaba más allá de la simple docencia. Pensé que quizás habría algo muy raro en la auscultación de ese paciente, o que no sería capaz, en principio, de localizar algo que estaba muy escondido a oídos inexpertos.

V- vale —titubeé, no por miedo ni nada similar, sino porque se ha fosilizado en mí como una costumbre, el incluir un tono absurdamente dubitativo en respuestas cortas, aún cuando no dudo de que debo responder como lo estoy haciendo.

¿Qué tiene? —le oí preguntar a la residente, mientras salía en la busca y captura de ese galimatías de ruidos cardiacos o pulmonares que me iba a encontrar. Salí dando la vuelta, en lugar de usar la puerta reservada al personal sanitario, por ese irracional miedo a un rapapolvo, ese absurdo miedo a que piensen de mí que me creo más de lo que soy.

Crucé el pasillo en dirección a la habitación, olvidando un detalle.

Cuando llegué, el hombre, mayor y, sobre todo, ajado por la enfermedad, salía del baño, y a la tenue luz que alumbra en umbral de todas las habitaciones de la planta pude ya ver el color amarillo de su piel, una ictericia que saltaba con virulentos chillidos desde sus escleras coloreadas a los ojos de cualquier observador. No obstante, yo no iba para analizar su coloración, sino para auscultarlo.

El hombre parecía cansado, y cuando me presenté para pedirle permiso para auscultarlo, me hizo un gesto como para que esperase. Viéndolo dirigirse al sillón situado al lado de la cama, deduje que quería que esperase a que se sentase. Sin embargo, mi proceso mental no llegó a terminar cuando el hombre estalló en un vómito violento y copioso, de lo que parecía poco más que agua, pero que cayó sobre el suelo con el característico restallido del líquido sobre una superficie dura, como un latigazo. Me quedé petrificado en primera instancia, no esperaba ese violento recibimiento.

Las enfermeras se apresuraron a cubrir el suelo con pañales para secarlo y para evitar que siguiera manchándose, dado que, casi sin terminar de preguntarle si se encontraba mejor, volvió a azuzar el piso con otro vómito.

Decidí que lo mejor sería pasar más tarde y dejar descansar al hombre, y así fue que se lo dije para que el hombre no se agobiase pensando que, entre vómito y vómito, iba a estar un inexperto aspirante a matasanos a pegarle un frío fonendoscopio para ver si oía o no oía.

Volví, y esta vez decidí sí acortar camino por la puerta, quizás por la adrenalina de la sorpresa, quizás por una asunción inconsciente de que asistir de primera mano a la vivencia de los síntomas del paciente me hacía más merecedor de entrar por esa puerta, no lo sé. Busqué al Dr. M., al que informé de que lamentablemente no había podido realizar la auscultación por lo que no había podido. Ahí me confesó el por qué de aquella satírica sonrisa: quería que me fijase en su color de piel.

¿No te fijaste en nada aparte de los vómitos? —preguntó.
Sí, bueno, su coloración... —contesté, ligeramente cohibido al tenerlo a él, a su residente, y a la otra adjunta, la Dra. H. mirándome con la expectación banal con la que se espera la respuesta de un concursante del 50 x 15.
—¿Cómo estaba?
Un poco amarillo, ¿no?

En ese momento, los ojos de los tres se abrieron más, y las comisuras de sus bocas se acercaron más a sus orejas, como entusiasmados al ver qué respuesta marcaba. Al menos esa reacción resultaba menos inquietante que la ceja de Carlos Sobera.

¿Sólo un poco amarill0? —insistió Alfredo.
Vale, vale, amarillo amarillo, ic-
¡Eso es ictericia! —reveló, con un ambiguo brillo docente en sus ojos. Ambiguo porque me gusta que me enseñen, pero a la vez me incomodaba que pensasen que no sabía qué era la ictericia. Supongo que algo de orgullo malsano sí que tengo, como ese restillo de café que queda después de terminar la taza y que no te tomas porque en segundos se ha quedado como las patas de un muerto.

Bueno, sonreí, realmente porque el agradecimiento por la enseñanza podía más que cualquier otra cosa, entusiasmado como estaba entonces por aprender cada día más y más, por ver cosas nuevas, por saber de qué se habla, por hablar yo con propiedad, con conocimiento de causa.

Volví con el Dr. J. y la residente, que me esperaban a sabiendas de lo que me había encontrado. Fue entonces cuando el Dr. J. me informó de que debía tener cuidado con pacientes desconocidos, porque no se sabe de qué pueden estar infectados, como el del final del pasillo, ése que casi me vomitaba encima, con la hepatitis C que tenía su bilirrubina por las nubes, con un nivel 20 veces tan grande como el límite superior a lo normal en personas sanas. Un signo evidente del riesgo ignoto para mí a priori. Una tarjeta amarilla por no haber supuesto el peligro.

A veces pasa rozando, sí...

sábado, 14 de noviembre de 2009

¡Muchas cosas (con enlaces)!

Tengo un montón de cosas hoy en mente, porque hace bastante que no escribo aquí (más de lo acostumbrado, al menos), así que... como el nombre de mi blog indica, ya veremos cómo va saliendo la entrada.

Anoche estuve en el WOMAD 2009 de Las Palmas, ¡weeee! Y moló bastante, bastante bastante. De hecho, me he enamorado de LINE, un grupo ahí electrónico chachón. Tienen cuenta en Youtube, así que pueden encontrarlo si pinchan en el enlace. Y me refiero a la música, que me sé de alguna que estaba más atenta a otra cosa, jurs jurs jurs XD

¿Qué más? Ah, sí, anoche hice además una reflexión retrospectiva acerca de la entrada Nostalgia de Posibilidades. Teniendo en cuenta que, por alguna razón, me había hecho a la idea de que podría acercarme un poquito a ciertas respuestas acerca de ese tema, lo cierto es que en un primer momento me fastidió bastante no sólo el no encontrar a cierta persona, sino que encima no se dignase a responder a mis intentos de localizarla. Vamos, que haciendo esa retrospectiva, me sentí hasta idiota. Pero mira, no es que tuviera las más grandes esperanzas en responderme esa pregunta, así que... como más se perdió en la guerra, paso del tema.

Es probable que me copie de mi amigüita Mar y sus Crónicas de Hospital, porque hay cositas de mis tímidas prácticas, ahí por los pasillos y habitaciones de Medicina Interna, que bueno, me llaman la atención, y se me ocurre que podía hacerles una revisión en esta humilde bitácora. Teniendo en cuenta que nos hemos encontrado con un caso algo desafortunado, en el que da mucha rabia que ya no se pueda hacer nada, pues da que pensar...

¿Algo más? Pues... no sé... no me acuerdo de mucho más... Pero al menos sigo azul, ¡yay!

domingo, 8 de noviembre de 2009

Azul

Relax. El relax es azul, en mi extraño mundo codificado por colores. Ese azul clarito, celeste, ése que me hace pensar en el sonido de agua cayendo vertida de una jarra en un vaso, agüita fresquita. Por alguna razón, aunque en mi casa se use más el agua con gas, yo no puedo evitar relacionar frescor y frescura (que no son exactamente lo mismo, por mucho que se acerquen) con el agua sin gas.

Pues desde hace un par de días me siento azul, me siento agua sin gas, y me intento rodear de tanto azul. Es más, cada vez me he sentido más azul, hoy he tenido una especie de epifanía azul, una relajación tremenda. Suave y gradual, no una violenta explosión, más como una pastilla efervescente, pero sin tanto fliqui-fliqui (mi propia onomatopeya para la efervescencia).

También es azul la letra "e". ¿Por qué? No lo sé, pero acabo de recordarlo al escribir "efervescente". De todas formas, en las palabras, las letras cambian su contexto, pero palabras con muchas es suelen ser azules, y hay palabras azules sin es. "Efervescente" en sí es una palabra azul, tal como "espada", "invierno", "azul", "entero", "senescente", "método", "electricidad", "tres" (en este caso, tanto la palabra como el número son azules)...

Sea como sea, por alguna razón, tiendo a hacer clasificaciones cromáticas de todo. Mi mente es muy cromática, ordena y clasifica por colores, siente con colores, imagina colores alrededor de las cosas. Lo raro es que no me haya dedicado a la pintura.

Qué raro que soy, pero me da igual... Porque son días azules... y yo estoy azul ^^

Pírrica, pero victoria...

Las cosas iban mal, y mi decisión fue la retirada. En cierto sentido es triste, y de ahí que la victoria de la que hablo sea pírrica. Sin embargo, me he vuelto y he sido recibido con los brazos abiertos, los problemas que me quedan por resolver se me antojan más simples y llevaderos.

En fin, a pesar de la dualidad de mis sentimientos al respecto, creo que he salido victorioso. He perdido una gran oportunidad, pero al menos he ganado la seguridad de que todo está bien.

En fin, estoy demasiado cansado como para ponerme muy filosófico, asín que...

Spiderwoman! Spiderwoman!~ (Hay quien lo entenderá... básicamente las pocas personas que leen este blog xD).

jueves, 5 de noviembre de 2009

No te pido...

Una canción preciosa:



No te pido que encadenes tus deseos a los míos,
ni que anudes a mi paso tu destino.
Basta con el lazo vivo y peregrino
que anida en tu abrazo.

No te pido que me entregues nada que no sientas mío,
o que vayas mas allá de los sentidos.
No pienses que amargo todo lo vivido
o que algo me guardo si te digo
que más allá de las palabras me confío
a la luz que hay en tus ojos y los míos...
Y los míos...

No te pido que corones de riqueza mi vestido
ni que escondas mi blanca piel del estío.
Basta con la sombra que halla mi latido
cuando a ti te nombran.

No te pido que retires cada piedra del camino
o me lleves a un Edén desconocido.
No pienses que amargo todo lo vivido
o que algo me guardo si te digo
que más allá de las palabras me confío
a la luz que hay en tus ojos y los míos...
Y los míos...

Hoy te digo que más allá de las palabras
me confío a la luz de tus ojos y los míos...
Y los míos...

martes, 3 de noviembre de 2009

Retirada

A veces, la maniobra más sensata es la retirada. Triste, pero cierto.