lunes, 31 de mayo de 2010

Historial clínico - Mayo


¡Hey!

¡Gracias a todos los 964 usuarios que han hecho que Ya veremos haya tenido 1.504 visitas en el mes de mayo!

Curiosamente, la entrada más visitada ha sido la de Criptología Médica que explica las siglas NAMC. Se ve que gusta, aunque también he comprobado que es una de las primeras que sale en Google si buscas las siglas (mi cara: o_O).

Y pasemos ahora a la parte buena. Esto del Google Analytics viene muy bien para reírse un rato con las peregrinas búsquedas que acaban llegando a tu blog:
  • admiracion a medicos residentes (¡Y bien merecida que la tienen!)
  • alguien ha tenido celulitis periorbitaria (Gran descubrimiento...)
  • casos de la vida real en los que se utilice la microbiología (¿Y qué te pensabas tú? ¿Que se dedican a contarse cuentos en el laboratorio para amortizar el presupuesto?)
  • cuales son las enfermedades hoy en dia que provocan mutaciones (Aquí hay algún error de concepto...)
  • deberia un cristiano jugar dragones y mazmorras? (Repetimos: los libros de hechizos no son ni de verdad, ni satánicos. Pero si no me crees, consulta con tu cura/pastor de confianza. Eso sí, no garantizamos una respuesta lógica y objetiva.)
  • define: medicoblasto (la taxonomía ideada por la Dra. Jomeini y desarrollada por sus seguidores parece estar extendiéndose como el iPod, ¿eh?)
  • dias y meses en catalan abreviados (I què té això que veure amb el meu blog? O_O)
  • formas frustradas de existir (Probablemente dragones, gnomos, hadas... quisieron existir, pero las leyes de la física no se lo terminaron de dejar pasar...)
  • fotos eroticas (Esto ya es rayante...)
  • gastroenteritis y ganas de llorar (¿Tan fuerte te ha dado? Pobrecito...)
  • la hipocondria puede conmigo (Hay profesionales para eso...)
  • quiero coger gastroenteritis (O_O)
  • tipo de operacion de estomago que hacen en el doctor negrin (Si te vas a operar, ¿no le puedes preguntar a tu cirujano? Yo conozco a un par de cirujanos generales de ahí y no comen... Te abren en canal y te cortan trocitos, pero no te comen...)
No pensaba yo que pudiera haber gente tan rara perdida por ahí... ¡Pero sí!

Lo dicho, gente, ¡¡muchas gracias por visitarme (búsquedas raras mediantes o no)!!

domingo, 30 de mayo de 2010

De vegetarianos, veganos y otras hierbas

Ya era hora de que hiciera caso a la petición de Oidun que hizo con el motivo de haber ganado la primera edición del juego de pasapalabra de Ya veremos. Pidió que hablara de las dietas vegetarianas, su diferencia con la corriente vegana y si son capaces de cubrir las necesidades dietéticas de una persona, especialmente en el caso de embarazadas, y ahí vamos.

Para empezar, definamos qué es cada cosa. El vegetarianismo es un régimen alimenticio que rechaza el consumo de carne y pescado, basándose la dieta fundamentalmente en cereales, legumbres, hongos, frutas y verduras. Dentro del vegetarianismo encontramos, a su vez, varias corrientes:
  • Vegetarianismo estricto o veganismo: es una corriente fundada como tal (es obvio que antes de esto tenía que haberlos ya, pero no de esta forma pseudo-institucionalizada) en 1944 por Donald Watson y Elsie Shrigley en base a un concepto de respeto a los animales sintientes. Sostienen que las dietas habituales que incluyen carne son demasiado antropocéntricas (que se centran en el ser humano), y que no tienen en cuenta que los animales de los que se alimentan tienen emociones, lo cual debería pararlos a la hora de sacrificarlos para su alimentación. Por eso no sólo rechazan la carne y el pescado, sino también productos lácteos y huevos.
  • Ovolactovegetarianismo: añaden a la dieta vegana productos lácteos y huevos, puesto que no hacen daño a animales vivos. Encontramos también a los ovovegetarianos y lactovegetarianos según si se limitan únicamente a incluir huevos o lácteos, respectivamente.
  • Apivegetarianismo: incluyen miel en su dieta. Puede añadirse el "api-" al resto de prefijos para incluir además otras cosas (por ejemplo apilactovegetarianismo).
  • Semi-vegetarianismo, seudovegetarianismo o flexitarianismo: todos conocemos a alguno de los practicantes de esta corriente que sigue una dieta mayoritariamente vegetariana pero consumen carne de forma ocasional (o más que ocasional). Me remito al primer capítulo de The Big Bang Theory, en el que el personaje de Penny se presenta diciendo: "Soy vegetariana, nunca como carne, excepto el filete ocasional. Oh, Dios, ¡adoro el filete ocasional!".
Hay quien sigue alguna de estas corrientes, como sus fundadores y defensores más acérrimos, por razones ideológicas de respeto a los animales, algunos por razones religiosas (budistas, hindúes...), otros por simple gusto (no les gusta la carne) y otros con el motivo de mejorar su salud. Como éste es un blog de un aspirante a matasanos y la pregunta de Oidun iba más por estos derroteros que por toda la ética que lo envuelve, pues vamos a ver qué influencia tiene una dieta vegetariana en el estado de salud de cualquier individuo.

Para esto me remitiré a la Asociación Americana de Dietética (American Dietetic Association, ADA), que ha hecho estudios al respecto. La web de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (www.nutricion.org) no ofrece, al menos en abierto, información concreta sobre el vegetarianismo; sin embargo sí que tiene recomendaciones para una dieta equilibrada en la que, si bien recomienda aumentar el consumo de vegetales por encima de lo habitual en las dietas que se siguen mayoritariamente, incluye también productos de procedencia animal como sustratos estructurales (o plásticos, como dicen ellos, destinados a proveer al cuerpo con material a partir del cual sintetizar las sustancias necesarias para mantener su estructura, crecer y renovarse) y energéticos (como combustible para el metabolismo).

Sea como sea, la ADA sostiene que una dieta vegetariana bien planeada es capaz de cubrir absolutamente todas las necesidades de cualquier persona en todas las etapas de su vida, incluyendo el embarazo y la lactancia. ¿Qué quiere decir con "bien planeada"? Pues básicamente que hay que cuidar bien los aportes de cada nutriente que se tienen con la dieta que queramos seguir. Las dietas vegetarianas mal planeadas pueden provocar carencia de:
  • calcio y vitamina D, que acabaría afectando a los huesos, provocando osteoporosis, osteomalacia en el adulto y raquitismo en el niño; y, si se está embarazada, al desarrollo del feto.
  • proteínas, con tendencia a edemas y destrucción del músculo. El consumo de soja, quinua, asociado al consumo de cereales y frutos secos variados, ayuda a prevenir la deficiencia proteica.
  • iodo, que en niños afecta al desarrollo del sistema nervioso central y provoca un tipo concreto de retraso mental denominado cretinismo, además de producir el famoso bocio endémico e hipotiroidismo; en embarazadas podría provocar defectos en el desarrollo fetal e incluso el aborto.
  • zinc, que afecta fundamentalmente al sistema inmunitario y al crecimiento.
  • vitamina B12, que provocaría un tipo de anemia megaloblástica (la sangre en los vasos se llena de glóbulos rojos inmaduros, de tamaño más grande), la anemia perniciosa, que no sólo incluye el típico síndrome anémico (fatiga, falta de concentración, problemas respiratorios...) sino además problemas neurológicos que incluyen depresión y demencia (a veces llamada locura megaloblástica). Esta vitamina es sumamente difícil de encontrar fuera del reino animal, exceptuando algunas algas (como el alga nori, usada por los japoneses para múltiples platos de la gastronomía nipona) y el aloe vera. Por lo general acaba siendo necesario añadir a la dieta suplementos de B12.
  • hierro. No es que los vegetales no contengan hierro, sino que no está en forma de grupo hemo, siendo así más difícil de absorber. Se soluciona tan fácilmente como asegurando un aporte de vitamina C (cítricos, por ejemplo), y se evitan problemas asociados con la ferropenia (como la anemia).
  • ácido graso DHA (docosahexaenoico), integrante de los famosos ácidos grasos omega-3, tan útil para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Se obtiene fácilmente del pescado azul, pero esto no es una opción para la mayoría de los vegetarianos, que optan por suplementos confeccionados a partir de algas microscópicas.
Sea como sea, todas estas carencias son evitables si la dieta, como recomienda la ADA, está bien planeada y provista de los sustitutos para los aportes nutricionales que aportan mayoritariamente los productos de procedencia animal. Una dieta vegetariana, por estricta que sea (como la vegana), es además una buena manera de prevenir ciertas enfermedades, como son las cardiovasculares (aterosclerosis, trombosis, infarto de miocardio... —los ovolactovegetarianos estarían relativamente menos protegidos—), la hipertensión, el cáncer colorrectal, de mama y próstata y la osteoporosis. Por otro lado, desde Suecia se ha propuesto que una dieta vegana libre de gluten puede mejorar la salud de pacientes con artritis reumatoide.

En definitiva, así está la cosa con los veganos y demás hierbas. Siguen este tipo de dietas, fundamentalmente por razones ideológicas y de salud. No obstante, esa misma gama de enfermedades que previene este tipo de dietas son también perfectamente evitables ajustando bien una dieta que incluya productos animales (disminuyendo el aporte de grasas animales y de colesterol mediante, sobre todo, el ajuste de la gama de carnes y pescados que se ingieren y la frecuencia con la que se hace). Queda, por tanto, a la elección de cada uno, con sus ideologías y capacidades económicas (que parece que no, pero influye), si pasarse al vegetarianismo o no.

Por último, les dejo un link de la ADA (en inglés) que incluye propuestas variadas para una dieta vegana que no signifique comer sin variedad de gustos: Healthful Vegetarian Meal Ideas (Ideas para Comidas Vegetarianas Saludables).

Fuentes:
Wikipedia - http://es.wikipedia.org
American Dietetic Association - http://www.eatright.org
Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación - http://www.nutricion.org
MedlinePlus - http://medlineplus.gov/spanish/
Kasper, D. et al; HARRISON, Manual de Medicina, 16ª edición - McGraw Hill

miércoles, 26 de mayo de 2010

Criptología Médica - IMC


Hacía tiempo que no volvía con esta sección, y ahora que parece haber un micro-receso en el estrés, no quisiera abandonar las buenas costumbres. Y hoy voy con algo que a muchos se les pasa por alto: el IMC y la obesidad.

¿Qué significa?
IMC - Índice de Masa Corporal

También se lo puede encontrar en su versión anglosajona BMI (Body Mass Index), y es una medida que se utiliza para poder homogeneizar el estudio de la masa corporal, tomando en cuenta la relatividad que provoca la diferencia de altura en los individuos. Esto es: no es lo mismo pesar 100 kilos con 1,72 m; que pesarlos con 2,00 m de altura.

Se calcula dividiendo la masa corporal en kilogramos entre el cuadrado de la altura en metros.

Por ejemplo: María pesa 60 kg y mide 1,67 m. Su IMC es igual a [55/(1,67)²] = 21,51.

¿Para qué sirve?
Pues precisamente, para valorar si la masa que tiene un individuo (paciente, en el caso del médico) es adecuada para su altura. La Organización Mundial de la Salud define, a partir del IMC, la siguiente escala:
  • Infrapeso: IMC < 18,50
  • Normal: IMC = [18,50 - 24,99]
  • Sobrepeso: IMC = [25 - 29,99]
  • Obesidad: IMC ≥ 30.
  • Obesidad mórbida: IMC ≥ 40
Tanto el infrapeso como la obesidad son situaciones patológicas, es decir, de enfermedad. Y éste es un detalle que se debe tener muy claro, porque muchas veces se le da muy poca importancia a esto. Como es obvio, el infrapeso (que puede provocar una autodestrucción del propio cuerpo en busca de combustible para mantenerse, como ocurre en casos avanzados de desnutrición, ya sea por pobreza o por privación voluntaria, como en la anorexia nerviosa) es un problema mucho menos significativo en cuanto a número, y la obesidad, en cambio, es el pan nuestro de cada día aquí en el primer mundo, en el que sobra la comida.

¿Por qué tanto revuelo con la obesidad?
Primero, porque hay una tasa de obesos que sorprende, en Canarias de manera especial; y por otro lado, porque es la antesala de una infinidad de problemas. La obesidad se asocia a aterosclerosis y por tanto a cardiopatía isquémica (angina de pecho, infarto de miocardio, muerte súbita cardiaca) y tromboembolismos varios (pulmonar, accidente cerebrovascular = ictus, infartos en extremidades...). Por supuesto, es un factor de riesgo más que conocido y comprobado de diabetes mellitus tipo 2, que predispone al que la sufre a isquemias en las extremidades, neuropatías, angiopatías (enfermedades de los vasos sanguíneos), retinopatía (y ceguera cuando avanza), y otras enfermedades hormonales; así como hipertensión arterial y algunas formas de cáncer.

Otra enfermedad que se asocia claramente con la obesidad es la artrosis, que no es sino el desgaste de los cartílagos que hay en las articulaciones para que los huesos no se rocen entre sí y se destruyan: el hueso queda desprotegido y expuesto a la fricción con los otros que forman parte de la articulación, con el consiguiente dolor, la hinchazón y la pérdida de movimiento. Es especialmente importante en las rodillas, porque éstas soportan una gran cantidad de peso si la persona pesa mucho, y si esto no cambia, el exceso de peso no sólo la hace aparecer, sino que la agrava.

Y otra patología que la obesidad trae consigo es el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (SAOS), también llamado síndrome de Pickwick asociado con obesidad. En él, el tono muscular (la tensión que tienen los músculos y la fuerza que pueden hacer) disminuye, y la lengua obstruye repetidamente la vía aérea durante el sueño. Esto provoca que el paciente afectado no obtenga suficiente oxígeno durante la noche. Su cuerpo se somete a un estrés que aumenta la tensión arterial y no le permite un descanso suficiente. Por eso, durante el día, las personas que sufren de este problema tienen un exceso de somnolencia (una condición indispensable para que el sueño sirva para algo, es que sea reparador; y si no lo es, el cuerpo va a pedir más horas de sueño), problemas de concentración, disminución de la líbido... Y tanto durante el día como durante la noche, son susceptibles de más de un problema respiratorio, así como cardiovascular (arritmias, hipetensión...). En mis prácticas en Cirugía General aprendí que no es especialmente raro que algún paciente obeso mórbido que va a ser sometido a un bypass gástrico, no sea siquiera terminado de preparar antes de asfixiarse por este problema, que hace su aparición cuando la anestesia hace efecto, y dado lo extremadamente difícil que es intubar y reanimar a un paciente de esas características, se quede en el sitio.

¿Qué es lo que lo causa?
Pues quitando algunas excepciones (hipotiroidismo, enfermedad de Cushing, síndrome de Prader-Willi...), la causa es el mal hábito de comer más de lo necesario, incluso sin verdadera hambre. Si bien es cierto que hay un componente genético y uno hormonal (y alguno que otro más) implicados, el estilo de vida es lo que es claro y contundente en este asunto.

El exceso de oferta en cuanto a comida, algunas concepciones culturales erróneas (la gente gorda es más sana, así como más simpática...) y el sedentarismo son obvios caldos de cultivo para la obesidad. Por otro lado, el factor psicológico ayuda bastante, ya que es bastante frecuente la polifagia (exceso de ingesta de comida) en respuesta a la ansiedad.

¿Qué se puede hacer en contra de la obesidad?
Pues de momento, queridos gorditos (como yo), simple y llanamente: cuidar lo que se come y hacer ejercicio. De momento, sólo las dietas (por favor, confeccionadas por profesionales en el tema, y no por cualquier "soy-guay-porque-soy-naturista-aunque-no-tengo-ni-idea-de-nada") y el ejercicio hacen efecto. En casos de obesidad mórbida (IMC ≥ 40), donde los planes terapéuticos no dan resultado (una persona con 45 de IMC es incapaz de hacer ejercicio, por mucho que quiera), aparece la cirugía bariátrica como una peligrosa pero, a veces, necesaria opción; que conlleva unos riesgos tremendos para la persona que se somete a una agresión tal como puede ser eliminar parte de su estómago.

Lo que no se debe hacer nunca es hacer caso de dietas que no están hechas por profesionales, de lo que dice la vecina del cuarto, y mucho menos confiar en productos milagrosos. Yo no sé si es real o si es un bulo, pero parece que hubo por ahí algún hijo de su señora madre que se dedicó a vender pastillas que incluían hormona tiroidea (dan hambre, pero hacen perder peso a costa de que pueda darte un infarto) y huevos de tenia (más de lo mismo, y que encima implican tener un gusano de metros y metros de largo en tu intestino), y los casos de muerte y enfermedad grave empezaron a aparecer como caen moscas.

Jamás debe adelgazarse, tampoco, por imperativo social, sino por pura salud. Lo que opinen otras personas importa poco, lo que importa es que uno no se esté jugando un viaje al otro barrio. Por eso, siempre es mejor pedir consejo y hablar, y no acabar con problemas de anorexia nerviosa y bulimia, o al contrario, con tanta ansiedad que uno acaba comiendo el doble y engorda aún más.

En definitiva...
Lo de que la gordura es hermosura está muy bien, mientras no interfiera con la salud. La obesidad no es que sea fea, es que hay que tener cuidado con ella. Mientras que un ligero sobrepeso no es más que un aviso de que hay que tener cuidado con lo que se hace, la obesidad, y peor aún, la obesidad mórbida, son una bomba de relojería que no habría que dejarse estallar.

Cuidadito con lo que se hace, paciencia, voluntad, y a trabajar por la propia salud (repito: nunca por lo que digan otros, que quien no te quiere gordo, tampoco debería quererte flaco; y al revés también: si te quieren flaco, te deberían querer estando gordo).

viernes, 21 de mayo de 2010

Frases extrañas

Doy señales de vida, sí señor, en un día en el que se suceden las rarezas.

Leyendo la última entrada de Emilienko, sobre una pesadilla que tuvo, me he acordado del sueño que tuve yo esta noche (o madrugada, qué sé yo). En él volvía a Alemania de Erasmus, como si me hubieran permitido volver por los problemas surgidos (estoy bonito yo, qué optimismo...), y recuerdo bastante vívidamente estar deshaciendo la maleta en mi nueva habitación, adornada como si fuera un camarote de barco. Era bastante conveniente porque así me recordaría más o menos a mi habitación actual (que si bien no es un camarote enteramente, sí que tiene cosas por el estilo), y porque además la casa era la continuación de un bar-restaurante especialista en tapas de calamares y pescado frito (muy alemán todo, ya ven; aunque sí recuerdo el olor a mantequilla, con lo que supongo que el pescado era algo más coherente, al estar frito à la allemande), cuyos dueños habían decidido alquilar habitaciones a alumnos de otros países que fueran a la universidad local (Lübeck, supongo, que es a donde yo fui). Lo que sí era más que cierto es que estaba seguro de que esta vez no me iba a volver a las 3 semanas porque no iba a haber tantísimos problemas como en octubre. Por eso, cuando me desperté, sentí una tremenda decepción.

Por otro lado, he visto los dos últimos capítulos de Anatomía de Grey hoy. Sólo digo: soy muy muy buenos, y la atmósfera está tan tremendamente conseguida que yo no pude sino identificarme con el personal del hospital (como en un flash forward), y acabar encerrado emocionalmente en el episodio. Completamente recomendable, y además, baja un poco los pies a la tierra en cierto sentido, y en otro es una fuerte pero necesaria crítica a las idiosincrasias estadounidenses.

Y ya por último, la rareza de mis apuntes de Patología General. Leyendo sobre la insuficiencia hepática, llego a una diapositiva en la que se dicen las indicaciones de una paracentesis (punción que se hace en la cavidad abdominal para evacuar el líquido acumulado, con fines terapéuticos o de exploración) exploradora. Y me encuentro lo siguiente:
  • Todos los pacientes que ingresan en el hospital.
  • Siempre que un paciente con ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal) presente signos o síntomas de peritonitis, signos de infección sistémica, encefalopatía hepática o deterioro de la función renal, o hemorragia digestiva.
Eso... no, no tiene mucho sentido. ¿A todos los pacientes que ingresan en el hospital? Propuesta de Mar: "¿Y si es todo una misma frase que partieron por error?". Oye, eso tiene algo más de sentido, pero miremos la frase detenidamente:

"Todos los pacientes que ingresan en el hospital siempre que un paciente con ascitis muestre [...]"

Siendo estrictos, lo que dice es que si encontramos un paciente con ascitis y alguna de las otras situaciones enumeradas arriba, hay que hacer una paracentesis exploradora a todos los que ingresan. ¡¡Fiesta!!

Son estas tonterías que le alegran a uno la tarde.

martes, 18 de mayo de 2010

Cosas pendientes

¡Odio estas fechas! ¿Por qué? Porque me estreso, porque tengo mil cosas que hacer, y no veo que la gente a mi alrededor lo lleve de forma distinta, con lo que nos hacemos una sobreinfección los unos a los otros con nuestro estrés, y la cosa se vuelve poco a poco un apocalipsis de ansiedad y nervios que no es ni normal.

Por eso llevo cuatro días sin poner nada por aquí, con la de cosas que me gustaría poner. ¿Qué pasa? Que podría hacerlo a las prisas, claro que sí, pero digo yo que si alguien se va a dignar a mirar mi blog, querrá leer algo mínimamente bien hecho, ¿no? Pues para no traicionar eso, no quiero venir aquí y soltar una auténtica porquería hecha mientras estoy pensando que debería seguir con esto o aquello.

Para que se hagan una idea, voy a enumerarles unas cuantas cosas que tengo pendientes, tanto del blog como de fuera, que así además me descargo —o esa impresión me da a mí—.
  • Terminar de mirarme bien la parte de endocrino para Patología General (el sábado que viene).
  • Estudiarme la parte de neurología y repasar hígado y páncreas.
  • Redactar mis partes para un trabajo de Planificación Sanitaria, incluyendo los presupuestos para nuestra preciosa y ficticia, pero complicadísima empresa.
  • Llamar a la radio mañana para preguntar por precios de publicidad y ver si sale más barato que hacer una campañita en el periódico —que sale carísimo, y eso que hablo del Canarias7, que es regional; llego a querer anunciarnos en El País, y la fastidiamos con vistas a la marea.
  • Ir a Correos a buscar unas láminas sobre el cuerpo humano que supuestamente son baratísimas y que mandé a pedir —por eso de mi hermana, y que de pronto y todo, por simples que sean, me sirven para hacerme mis esquemas mentales en plan Action Man—. Sólo espero no encontrarme con sorpresitas de publicidad engañosa.
  • Subir al Hospital Juan Carlos I, que está a tomar por donde todos sabemos, a que me firmen las prácticas de la última semana de Rehabilitación, porque se me olvidó pedirlo.
  • Postear lo del IMC para Criptología Médica.
  • Postear lo del vegetarianismo, que se lo debo a Oidun (¡Lo haré! ¡Lo prometo! ¡Siento no haber podido aún!)
¡Y menos mal que ya hice el monólogo, porque era otra cosa que me estaba volviendo loco! Ya subiré el vídeo, lo prometo, cuando tenga todos los trocitos y pueda montarlos (¡Muchísimas gracias, mi queridísima Davi, por grabar!). Lo que sí seguramente se pueda ver más prontito serán las fotos. Los que me tengan en el Facebook ya habrán visto una, que me he puesto de principal. Para las fotos, tengo que agradecer enormemente a mi Tryhon de mi corazón, y por su puesto, a su padre, el maestro Jesús Mateos. Y —¿cómo no?— por supuesto a todos mis amigos que fueron a verme y los que se han apuntado a la locura ésa del grupo del Facebook que me han hecho (todavía me estoy riendo con esto del grupo, "para que vea que no sólo hay grupos de señoras que...").

En fin, ¿sobreviviré? Ya veremos...

viernes, 14 de mayo de 2010

BlackZack en el País de los Cirujanos (3) - El despertar

¡Que le abran el abdomen! —grito el Rey a grito pelado.

Nadie se movió.

¿Quién le va a hacer caso? —murmuró BlackZack (al llegar este momento ya se había quitado la bata hasta quedar con su aspecto normal)—. No son todos más que una baraja de cartas...

Al oír esto, la baraja se elevó por los aires y se precipitó en picado contra él. BlackZack dio un pequeño grito, mitad de miedo y mitad de enfado, e intentó sacársela de encima... Y se encontró sentado frente a Consultas Externas, con la cabeza apoyada en su mano, mientras su amiga Seishi le llamaba la atención insistentemente porque acababa de salir por la puerta a su encuentro. Las prácticas habían terminado.


De manera bastante menos conflictiva y surrealista han acabado hoy mis prácticas de Fundamentos de Cirugía. Al contrario, son unas prácticas que, a pesar de la monotonía que ha caracterizado la última semana —pasando planta todos los días y viendo exactamente lo mismo sin que los estudiantes hiciéramos mucho—, me han aportado bastante conocimiento y sobre todo, me han hecho entrar en contacto con el hasta hace dos semanas desconocido y prejuiciado mundo de la cirugía. Me he familiarizado hasta cierto punto con el paciente pre- y postquirúrgico, con los riesgos de la cirugía, los protocolos de seguridad (de asepsia y demás) que se deben seguir en un quirófano, con cómo se trabaja en él, cuál es la relación con los anestesistas, cómo se coordina todo el personal (médico, de enfermería, auxiliares y demás) para llevar a cabo tareas distintas a las que pude ver en Medicina Interna y en Rehabilitación (drenajes, heridas quirúrgicas, etc...)... En definitiva, he aprendido bastantes cosas. De hecho, he aprovechado para adelantar ciertas cosas de la patología médico-quirúrgica del aparato digestivo, así como mama y tiroides (el campo de la Cirugía General y del Aparato Digestivo) que daré el año que viene en la correspondiente asignatura. He visto una hernia inguinal, he visto tiroidectomías (con su hipocalcemia transitoria por hipoparatiroidismo transitorio secundario a la cirugía), obesidades mórbidas (he llegado a ver un IMC de 76, que ha motivado mi miedo a la obesidad y la próxima entrada de Criptología Médica) y bypasses gástricos, eventraciones, una esofagogastroduodenitis por ingestión de cáusticos (intento de suicidio, o autólisis en palabros de los sanitarios, más bien un eufemismo) que provocó una estenosis pilórica (estrechamiento de la salida del estómago) que ha llevado a que lo operasen hoy de una gastrectomía total (extirpación quirúrgica de la totalidad del estómago), una carcinomatosis de colon y hasta una apendicitis (con un enfisema en la pared abdominal, ¡mis primeros crepitantes en la palpación!).

Además, el Duque, a base de preguntas bien hechas y dirigidas a que nosotros dedujéramos por nuestra cuenta, me ha ayudado a aprender los riesgos quirúrgicos de una súper súper obesidad —se llama así, ¿eh?— (por el peso del paciente sobre su propio cuerpo durante el tiempo en que está en la mesa, así como por el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño, que acecha una vez la anestesia hace efecto y puede dejar al paciente en el sitio sin que empiece siquiera la intervención), así como su tratamiento postquirúrgico. Me ha hecho repasar sobre la hematología que ya me he acabado de mirar, y me ha enseñado a saber sospechar —por desgracia— que la cosa puede estar mucho peor de lo que un endoscopio permite saber.

Y este último día estuve yo solito en la planta con la Liebre de Marzo, el Dr. Ojazos, hasta el momento el resi que más se ha enrollado con lo de enseñar y tal. Agradecido queda, e invitado quedo yo, a mi vez, a ir en otra ocasión (con suerte, me quedaré durante una guardia en verano) para ver otras cositas y aprender lo más que pueda.

En definitiva. Las quirúrgicas, que eran un oscuro pozo para mis ojos antes de empezar, se han lavado en mi cabeza. Quizás no tenga madera, paciencia, o la maña de un cirujano; pero he de quitarme el sombrero y retirar todos mis prejuicios. Y, ¿quién sabe? Ya veremos...

PD: ¡Ayer hice monólogo! ¡Y salió bien! Ya contaré cositas, ¡y lo subiré!

domingo, 9 de mayo de 2010

Y el ganador es... (1)

Como prometí, hoy domingo publico las respuestas correctas del primer Pasapalabra de Ya veremos, digo quién ha ganado y hago "entrega" del premio (XD).

Primero: las respuestas.

A - Anastomosis
B - Bypass (o baipás en su castellanización, que la hay)
C - Colostomía
D - Drenaje
E - Eventración, evisceración
F - Fístula
G - Gastroplastia
H - Hernia
I - Injerto
J - Jeringa
K - Ketamina
L - Laparoscopia
M - Mastectomía
N - Nasogástrica
O - Omento
P - Pantoprazol
Q - Quirófano
R - Recto
S - Sigmoidoscopia
T - Tiroidectomía
U - Úlcera, ulceración
V - Valsalva
X - Exéresis, extirpación
Y - Yeyunal
Z - Zollinger-Ellison

Y ahora el ganador. Por favor, aplauso, redoble de tambor y confeti para... ¡Oidun! Que con 48 puntos de 48, lo ha hecho perfectamente. ¡Felicidades!

Y el premio, por supuesto. Pues a falta de camisetas, fotos eróticas firmadas y cosas de esas, Oidun, siéntete libre de proponerme cualquier cosa de la que quieras que hable en el blog, ya sea en Criptología Médica, o de cualquier otra cosa; ya sea explicando algo (que lo dudo, siendo un pre-medicocito a punto de diferenciarse) o dando mi opinión, o lo que se te ocurra ^^

viernes, 7 de mayo de 2010

Pasapalabra - Cirugía General

Acaba mi primera semana de prácticas en el servicio de Cirugía General, y se me ha ocurrido una idea que puede estar curiosa y que puedo repetir varias veces en el futuro, al hilo de lo que ande estudiando o aquello que esté viendo en prácticas. Es para todos los públicos, por eso, quizás para los medicoblastos y medicocitos bien diferenciados sea tremendamente sencillo. Pero la gracia es que todos los que quieran puedan intentar responder.

Se trata de un juego de palabras, pero todas relacionadas más o menos cercanamente con algún ámbito médico o sanitario en general. Igual que en Pasapalabra (como he decidido llamarlo), hay que adivinar la palabra que empieza por la letra que toque. En el caso de la X (la Ñ me la salto), a veces sí y a veces no, será una palabra que contiene la X. El color de la letra (verde, amarillo y rojo) indica (de más fácil a más difícil) la dificultad que puede tener para alguien ajeno a la medicina. Por eso, las rojas dan 3 puntos, las amarillas 2 y las verdes 1. Hay otras que son tremendamente sencillas, como la J de esta primera edición (que además no está únicamente relacionada con la Cirugía General, sino con cualquier área sanitaria, prácticamente), que es una chorrada a falta de otras alternativas. Si no se responde, o se responde mal, simplemente se suman 0 puntitos. El ganador saldrá el domingo y... bueno, el premio me lo tengo que imaginar todavía. Pueden responder bien a través de los comentarios, o bien al email que tengo abajo del todo, si son de los que no gustan de escribir comentarios taaaan largos.

¡Y aquí vamos con el primer Pasapalabra de Ya veremos! Tema de hoy: Cirugía General y del Aparato Digestivo (y cositas que tienen que ver).

A. Conexión quirúrgica entre dos estructura, comúnmente estructuras tubulares.
B. Voz inglesa para denominar técnicas quirúrgicas que crean una vía alternativa para una estructura anatómica.
C. Apertura quirúrgica del colon a la piel para la eliminación del tránsito intestinal y/o desobstrucción del intestino grueso (una pista: le encantan a Seishi).
D. Sistema de eliminación o evacuación de colecciones serosas (de líquido intersticial), hemáticas (de sangre), purulentas (de pus) o gaseosas, desde los diferentes órganos y/o tejidos al exterior.
E. Salida de las vísceras abdominales por una zona u orificio de la pared abdominal debilitada por cirugía, traumatismo o patología, distinta de los orificios naturales o preformados.
F. Conexión o canal anormal entre órganos, vasos o tubos.
G. Nombre dado a diversas operaciones plásticas realizadas sobre el estómago.
H. Protrusión de un órgano o un tejido fuera de la cavidad en la que está alojado normalmente.
I. Fragmento de tejido vivo que se implanta en una parte del cuerpo para reparar una lesión, o con fines estéticos.
J. Aparato para extraer, inyectar o instilar líquidos, consistente en un cilindro graduado de vidrio o plástico con un émbolo que ajusta bien en un extremo y una pequeña abertura en el otro donde se ajusta la cabeza de una aguja hueca.
K. Fármaco anestésico, sintetizado por primera vez en 1962 para uso veterinario, que se usa, por sus efectos psicotrópicos, como droga de abuso alucinógena (otra pista: la Dra. Jomeini la encuentra un perfecto desayuno).
L. Examen endoscópico de la cavidad peritoneal.
M. Ablación de una mama o de una porción de la glándula mamaria.
N. Dícese de cualquier sonda que se introduce en el estómago a través de la nariz.
O. Epiplón, repliegue del peritoneo que une las vísceras entre sí y contiene los vasos y algunos conductos.
P. Fármaco inhibidor de la bomba de protones usado como protector de la mucosa gástrica.
Q. Cualquier sala convenientemente acondicionada para realizar operaciones quirúrgicas.
R. Último tramo del tracto digestivo, situado inmediatamente después del colon sigmoide, destinado al almacenamiento de las heces, previo a su expulsión a través del ano.
S. Exploración endoscópica del colon sigmoide.
T. Extirpación quirúrgica de la glándula tiroides.
U. Pérdida de sustancia cutánea o mucosa con excavación local de la superficie, debida al esfacelo de tejido necrótico inflamatorio, a veces acompañada de secreción de pus.
V. Apellido del médico italiano que da nombre a la maniobra usada en exploración médica, que consiste en intentar exhalar el aire con la glotis cerrada, o con la boca y la nariz cerradas.
Contiene la X. Ablación quirúrgica de una parte inútil o perjudicial para el organismo, o de un cuerpo extraño.
Y. Perteneciente o relativo a la segunda porción del intestino delgado.
Z. Nombre del síndrome causado por la secreción anormal de gastrina, derivado de la presencia de un tumor productor de esta hormona (gastrinoma).

La dificultad de este primer juego es media, así que bueno, no seré demasiado exigente, ¡pero espero que contesten no sólo los medicoblastos! El domingo diré los resultados y qué premio se lleva el que gane. ¡Suerte!

jueves, 6 de mayo de 2010

¡Sangre!


Lo siento si les he atraído, vistas mis anteriores entradas, a esta de hoy bajo la suposición de que "¡Sangre!" se refería a hemorragias llamativas en el quirófano, pero no. De hecho, todavía no he vuelto al quirófano, muy a mi pesar, porque pasar planta en Cirugía General no tiene mucha gracia después de repetirlo dos veces.

Oh... una herida... otra herida... otra herida... ¡Una colostomía! ¡Qué ilusión más grande para mi cuerpo!

Pues eso, que no. Pero el caso es que me ha dado por empezar a estudiar Patología General, que me examino el 22 de mayo de los temas de hematología, neurología y un par de temas que se quedaron rezagados de cuando hablamos del digestivo: hígado y páncreas. Y he empezado, obviamente, por la sangre.

Cuando la di en Fisiología Especial, no me gustó en absoluto. Me parecía sumamente aburrida y, sobre todo, mal explicada, lo cual he corroborado ahora. Pero hoy me cogí el libro mientras volvía a casa en la guagua, y no pude parar de leer sobre trastornos de la hematopoyesis y anemias. ¡Y porque no me dio tiempo a seguir! Porque habría seguido sin moverme del sitio. Ahora, después de comer y hacer un poco el tonto, voy a ver si continúo, ahora tomando apuntes para que no se me olvide nada de nada.

Me vuelvo con mis glóbulos rojos, que es donde me quedé.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Día Mundial del lavado de manos


Hoy, 5 de mayo, es el Día Mundial del lavado de manos. Hoy, desde que llegué al hospital, vi un montón de cartelitos diciéndolo, y unas señales de stop de plástico, de color turquesa, que por un lado ponían el clásico "STOP" de las señales de tráfico y por el otro "¡Lávate las manos!".

El lavado de manos es esencial en todos lados, puesto que un acto tan sencillo y rutinario como ése puede salvar vidas. En algunos sitios del tercer mundo mueren infinidad de niños y adultos por no poder tener una higiene adecuada.

Pero yo voy a ser un poco polémico. ¿Día Mundial del lavado de manos? Últimamente hay "Días Mundiales" de una infinidad de cosas, y a veces me da la sensación de que se está abusando de ello. Es más, hasta cierto punto temo que celebrar días mundiales no haga que la gente recuerde estas cosas, sino todo lo contrario, que se acuerde sólo de aquello de lo que ese día en concreto día mundial. Si es Día Mundial del SIDA, todo el mundo se volverá loco con el SIDA; si lo es del cáncer de mama, pues con el cáncer de mama; si de la diabetes, todos a comer manzanitas y lechuguitas... Realmente soy un escéptico en estas cosas, y además me hacen pensar en que la vida de nuestra era está tremendamente estructurada en el tiempo, provocando que todo parezca ir más deprisa y que el estrés aumente.

Vamos de día de fiesta en día de fiesta, y de día mundial en día mundial. Y si sabemos que mañana es el día de tal cosa, el anterior se pasa más rápido. Tenemos la mente siempre puesta en el futuro, y cuando llega el presente, nos acordamos de lo que se celebra porque lo vemos escrito por ahí. La gente no se sabe los días mundiales, y la higiene de manos, la protección contra el VIH y la detección precoz del cáncer de mama se necesitan todos los días.

Y por otro lado, creo que coexiste otro problema, y es el afán de etiquetarlo todo, de darle a todo su "correspondiente" cajón. ¿Por qué un día del lavado de manos y no de la higiene? Quizás en el hospital tenga más sentido recordar el lavado de manos entre paciente y paciente, o antes y después de realizar algo que pueda requerir contacto con fluidos del paciente; pero si la explicación de por qué es día mundial recae sobre esos niños del tercer mundo que mueren por falta de higiene (de manos, en principio); ¿por qué no reivindicar la higiene en general? De nuevo, en el hospital entiendo que tenga especial importancia, pero si es el día mundial de la higiene (en general), nadie niega que se empapele la institución con recordatorios de cuándo y por qué lavarse las manos en un hospital. Y si realmente sólo se intenta hablar de la higiene en el ámbito sanitario, ¿por qué hacerlo un "día mundial" con el que además bombardeamos a los pacientes que entran por las puertas del hospital?

No sé, no soy yo muy amigo de los "Días Mundiales", al menos no del de hoy.

Ah, y por favor, lávense las manos, salven vidas. Hoy, mañana, y siempre.

martes, 4 de mayo de 2010

BlackZack en el País de los Cirujanos 2 - Más adentro en la madriguera

BlackZack corrió más adentro por la madriguera, hasta que se le invitó a jugar al cricket con los curiosos personajes de aquel extraño País.


Hoy no escribo como ayer, porque tengo muchas cosas que contar, y si me comprometo con la formalidad de seguir escribiendo en plan Lewis Carroll —premio para los que se percataron, sin que nadie les dijera nada, que los tres primeros párrafos de la entrada de ayer son un calco de lo que pone en el cuento original de Alicia en el País de las Maravillas— no voy a poder contarlo todo sin que sea muy forzado.

El caso es que hoy, como anticipé ayer, ¡entré a quirófano por primera vez! Los que me hayan seguido de momento sabrán de mi prematuro amor por las especialidades médicas, y aunque no lo he puesto de manera explícita, siempre he dejado caer con mayor o menor grado de franqueza, que las quirúrgicas nunca me habían llamado. En cualquier caso, es lo que siempre he pensado y dicho.

Hoy, sin embargo, debo retractarme de mis conjeturas previas. Tenía una imagen de la cirugía demasiado fría, técnica —y ultratecnológica, con lo tradicionalista que soy yo—, insensible. No lo sé, realmente no sé por qué tenía yo una imagen tan predispuesta al rechazo hacia la cirugía. Pero hoy he entrado al quirófano, y desde el primer momento me ha llamado muchísimo la atención cómo todo está perfectamente coordinado. Cada uno tiene su función y todos colaboran. Sí, suena a perogrullada, pero quizás por eso de ser el primer día, quizás porque uno cuando entra no sabe, ni para bien ni para mal, absolutamente nada, me llamó la atención. Ahí estaba yo, perdidillo, con mis calzas, mi gorro, mi mascarilla y mi pijama de papel azul, dejando claro entre tanto verde que yo venía "de visita".

Sobre la mesa, yo pensé primero que era un señor obeso, luego me enteré de que a lo sumo me llevaría un año y medio. Cada día que paso en Cirugía General (y del Aparato Digestivo), y eso que sólo llevo dos, se me cura más de espanto esto de la gordura —hoy he empezado, como tantas veces, con la rutina de comer lo que haya y nunca fuera de hora, y estoy sufriendo una pasada; esperemos que no acabe por ganarme la ansiedad—. En fin, era una cirugía bariátrica, una reducción de estómago —creo, realmente no me enteré del todo de cuál era el plan último de la cirugía; estaba, de hecho, más maravillado y observador de cada último detalle, que con afán "de cirujano"—, hecha por laparoscopia (no se abre el abdomen, sino que se introduce una cámara por un orificio, mientras por otros se introduce el instrumental necesario para trabajar de una manera mínimamente agresiva), así que tampoco es que viera nada especialmente "gore". Pero como ya digo, la técnica realmente es lo que menos me importa, no sólo porque lo diga yo, sino porque yo, de momento, estoy yendo a Fundamentos de Cirugía. Me interesa más la dinámica del quirófano, una visión general de lo que se hace sobre el paciente, desde todos los ángulos (el del anestesista, el del cirujano, el de los enfermeros...); los procedimientos de asepsia, y las cositas más generales.

Yo entré ahí, y tanto el adjunto (el Duque, que no Duquesa) y el residente (la Liebre de Marzo) empezaron desde el principio a explicarme. Las enfermeras, que por lo que me habían contado, estaban algo a la defensiva con eso de que entre demasiada gente en quirófano, fueron de lo más amable conmigo. Me dio hasta la sensación de que miraban —y sería con razón— con cara de "Ay, pobrecito, que está perdidillo...". Y desde "el lado oscuro del quirófano", anestesiocito y anestesioblasta, me hacían sentir, aunque yo sólo era un espectador, tranquilo y con la sensación de que había un aliado ahí detrás, asomando la cabecilla de vez en cuando.

Una vez todo estuvo preparado, el Duque me llevó, para mi absoluta sorpresa, a lavarme —Mar me había dicho que probablemente no me lavaría y estaría únicamente a un lado, porque fue lo que le pasó a ella—. Ahí empecé a darme cuenta de lo auténticamente ritualista que es todo el acto quirúrgico, desde el primer momento. "Las manos hacia arriba, siempre, que el agua no te gotee desde el codo hasta la mano, sino al revés, porque si no para nada te lavas." Me costaba tenerlo en mente, por ser mi primera vez, y porque mi despistada mente es de las de llevar la contraria y concentrarse poco —una de las razones que sigue alejándome de la cirugía, donde todo es inmediato—, pero salí al paso. Bata y guantes estériles, "no te toques la mascarilla ni nada", "las manos como en oración, es lo mejor si no quieres equivocarte". Quizás por mis personajes de rol, por mi imaginación hiperactiva, o lo que sea, no podía evitar sentirme como un joven novicio recién llegado a un monasterio, porque todo tiene importancia y todo es un ritual cuasi religioso.

Si hubiera sido el novicio, o si aún de no serlo fuera religioso, me habría encomendado a San Lucas en ese momento, porque tuve que acercarme, ahora con el aura de respeto y cuidado más acusada. Y el partido de cricket empezó. El Duque y la Liebre de Marzo (o Dr. Ojazos, que también se lo merece) empezaron a acceder a aquel abdomen, aún secreto para mí más allá de los libros de Anatomía —no tuve prácticas con cadáveres, que es un detalle—, y cuando la cámara enfocó el hígado, el ligamento falciforme, el diafragma, el fundus gástrico, el epiplon mayor, y alcancé a ver la entrada del esófago a través del hiato del diafragma; mis ojos se pusieron a brillar igual que el peritoneo que cubría todo. Limpio, bonito y sobre todo, real. Como cuando ves por fin a un amigo que sólo conoces por carta, la anatomía dejó de ser una simple cosa aprendida, o vislumbrada radiológicamente, para ser una realidad casi tangible. De hecho, ya lo era para el Duque y la Liebre de Marzo, que podían incluso manipularla.

En fin... creo que no hace falta detallar, visto lo que he escrito ya, el subidón de adrenalina y endorfinas que me dio, a pesar del dolor de espalda y los picores tan oportunos que siguen la ley de Murphy —cuanto menos puedas rascarte, ¡más te picará y en sitios más inaccesibles a tu limitado alcance!—. Entré pensando que la cirugía no me gustaría, salí fascinado con el quirófano. Quizás el dolor de espalda, las tantas horas de trabajo en una misma posición, la nostalgia de la magia de la medicina (interna)... son lo que sigue sin convencerme al 100%. Pero desde luego, ya no es un 0%.

¿Cirugía? Tampoco pidamos tanto pero como saben que me gusta decir: ya veremos...

lunes, 3 de mayo de 2010

BlackZack en el País de los Cirujanos


BlackZack empezaba ya a cansarse de estar sentado con su móvil y sus auriculares en el asiento de la guagua, esperando a llegar: había dado ya tres vueltas a su lista de reproducción, pero no había cargado aún ninguna canción nueva y todas le aburrían ya. "¿Y de qué sirve un móvil con reproductor si no actualizas la lista de temas?", se preguntaba BlackZack.

Y así pues, estaba pensando (y pensar le costaba cierto esfuerzo, porque el sopor del madrugón lo había dejado soñoliento y atontado) si el placer de ser él (y no una viejita remaquillada) quien tocara el botón de "parada solicitada" le compensaría el trabajo de levantarse con el vehículo en marcha y pulsar, cuando de pronto saltó cerca de él un Conejo Blanco de pijama verde que ponía "QUIRÓFANO".

No había nada de extraordinario en esto, ni tampoco le pareció a BlackZack muy extraño oír que el conejo se decía a sí mismo: "¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!" (Cuando pensó en ello después, decidió que, desde luego, hubiera debido sorprenderle mucho el ver un conejo parlante con pijama de quirófano, pero en aquel momento le pareció lo más natural del mundo). Pero cuando el conejo miró su pata delantera para ver la hora en un reloj digital con correa de cuero, lo miró y echó a correr, BlackZack se levantó de un salto, porque comprendió de golpe que él nunca había visto un conejo con pijama, ni con reloj digital que mirar en su muñeca, y, ardiendo de curiosidad, se puso a correr tras el conejo por el hospital, y llegó justo a tiempo para ver cómo se precipitaba en una madri-... esto... en una sala de reuniones no muy lejos de lo que se reveló como la secretaría de Cirugía General.

Entonces salió BlackZack de su ensoñación y se dio cuenta de que el sueño le había jugado una mala pasada. Estaba en aquella sala llena de cirujanos y de algunos de sus compañeros de clase. Estaban repasando las guardias del fin de semana y los ingresos que había habido durante las mismas. Y al terminar, una pregunta sobre una guardia que había quedado en el aire. Y habló una mujer que hizo a BlackZack recordar lo que decía el psicoanálisis de los cirujanos: personas de carácter fuerte a las que le gusta imponerse y tenerlo todo controlado. BlackZack comprobaría más tarde que hay, al menos, dos tipos, los que se enfurecen y bullen con la seguridad de que tienen razón, salga el sol por donde salga, que son los rojos, como los corazones y los diamantes de la baraja; y algunos que cuando hablan dicen lo que hay que decir, sentando cátedra y haciendo gala de su capacidad de docencia, y son azules como el humo de la oruga —y ahí estaba la oruga, presidiendo la mesa, con su cara de tranquilidad—. Y están los verdes (por el pijama y por la inexperiencia), que son los residentes, los aprendices, como el Conejo Blanco, que van con su pijamita a todos lados, enseñando a los pobres estudiantes y preguntando sus dudas a los adjuntos, sean rojos o sean azules.

Habló pues, una mujer haciendo gala de su fuerza: no sólo era roja, por un momento BlackZack vio a Su Majestad, la mismísima Reina de Corazones. Por un momento, la guerra civil pareció querer desatarse entre aquellas cuatro paredes, pero la oruga, digo... el jefe de servicio, con su diplomacia, logró apaciguar las aguas.

Cuando terminó el repaso y la presentación, todos se fueron a hacer sus distintas labores en aquel extraño lugar, el País de los Cirujanos; y un sabio sombrerero que no parecía muy loco repartió a los que habían atravesado los pasillos de la madriguera, digo... hospital para hacer las prácticas. ¡Y entonces lo recordó BlackZack! ¡Prácticas de Fundamentos de Cirugía!

Quiso quedarse a merendar interminablemente con el señor sombrerero, pero lo mandaron con el Rey de Corazones, otro de esos habitantes del País de los Cirujanos. El Rey, al que no le había dicho nada el sombrerero —quizás sí estaba loco, después de todo—, hizo también gala de su roja furia, y los mandó resignado a pasar la planta junto con el Duque (con el que comprobó que también hay cirujanos azules, porque le enseñó mucho —en ese primer día sólo— sobre aquellos pacientes obesos mórbidos, cirugías bariátricas, colostomías, heridas quirúrgicas, hernias y eventraciones; y de paso le ha curado de espanto la pereza para hacer dieta y ejercicio dentro de lo posible) y la Liebre de Marzo, que quizás por eso de ser de la familia del Conejo Blanco, iba también de verde.

Y al fin a las once pensó que podía ya despertarse de aquel maravilloso sueño de novedades y enfoques distintos, pero se dio cuenta BlackZack de que no era un sueño, sino sólo su imaginación desbordante dándole color al primer día de prácticas de cirugía en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, en la planta de Cirugía General. Y mañana, ¡a quirófano él solo!

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