lunes, 28 de noviembre de 2011

Saliendo, algo ahogado, de la UCI


Y ya se han acabado mis oportunidades de rotar por la UMI (o UCI, o UVI, según a quién le preguntes), a no ser que me decante por ese servicio para la porción de libre elección de mi rotatorio del año que viene. Pero lo cierto es que esta vez no lo he disfrutado tanto como la anterior. Se respiraba un cierto ambiente de tensión por todo el servicio, y el profesor que nos tutelaba estaba ligeramente más agrio que en otras ocasiones. Es más, falté el último día y me contaron que en una sesión se armó la marimorena con palabras más altas que otras...

Y será que estoy ya acostumbrado a olerme los problemas que puede haber, pero no terminaba de estar cómodo en el servicio. A pesar de que el jefe me pusiera a mí solo a revisar a un paciente para luego contarle todo, a pesar de que el personal no me tratara mal en absoluto, yo no terminaba de encontrarme como la vez anterior. La irascibilidad del profesor, las prisas por salir incluso más tarde de la hora a la que supuestamente terminan las prácticas —a veces insuficiente para cruzar uno toda la ciudad de punta a punta—, todo eso me comenzó a molestar desde el principio, y podría decir que me he sentido un poquitín ahogado.

Pero en fin, intento mirarlo con diplomacia y perspectiva. La Medicina Intensiva no deja de ser una especialidad que me resulta muy atractiva, por la amplitud de conocimientos y competencias que abarca, así como el impacto directo que tiene sobre el paciente, con un feedback muy rápido. En cualquier caso, no dejo de alegrarme de cambiar el estrés de esta última semana por el relax tan absoluto que se respira en Dermatología, especialidad que no me llama en absoluto, pero que tampoco es que me cause animadversión alguna.

Después de un par de semanas libres, se me vienen unas cuantas semanas seguidas de prácticas y diferentes servicios, así que tendré para contar. ¿El qué? Pues ya veremos...

martes, 22 de noviembre de 2011

New look


Si bien para muchas cosas soy una persona de costumbres, el permanecer mucho tiempo igual me acaba agobiando. Tenía ya ganas de volver a estos lares blogueros, y ya aproveché la convulsión de la pasada noche electoral para empezar de nuevo a escribir con algo más de energía que antes, que espero que me dure bastante a pesar de los exámenes, que la succionan como vampiros. Y he aprovechado también para hacer unos cuantos cambios.

Y es que siempre redescubro que me adapto mejor al paso del tiempo si voy cambiando las cosas. Si tuviera casa propia y el dineral suficiente para hacerlo, probablemente sería de los que redecoran cada par de años, porque si no acabaría asfixiándome. Así que, para complementar mis ganas de volver al blog, me he animado aún más cambiándole el aspecto. De paso me he hecho un nuevo avatar, con menos cara de antipatía que el anterior, y lo he puesto también en Twitter, cuyo estilo también he cambiado.

Muchas cosas han cambiado de un tiempo a esta parte en mi vida, y me estoy adaptando. Quiero pensar que todo es para mejor, y que se me viene un tiempito de tranquilidad, sin más sobresaltos ni más miedos —no más de los que la vida normal trae consigo—, pero eso lo dirá solamente el tiempo. De momento no tengo otra opción que esperar y observar, y ya veremos...

Pero de momento, buena cara y buen ánimo. Este año es, desde luego, más relajado que el anterior. Quizás contribuye el hecho de que ya no tengo que estar detrás de los profesores y respondiendo cincuenta mil correos de compañeros preguntándome por prácticamente todo, pero yo creo que en general, el nivel de estrés es menor. Los monstruos de cuarto están ya pasados, y los que hay este año —Uro-Nefro y Pediatría— parecen más abarcables. Ya se verá cómo acaba todo, pero tengo un buen presentimiento después de un cuarto casi limpio.

A ver si puedo seguir posteando con cierta asiduidad. Los temas... pues ya veremos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Bienvenidos a la derecha


Bienvenidos, españoles, a la derecha salvaje, al triunfo de la ideología por encima de la lógica, a la victoria del misticismo por encima de la objetividad. Sí, porque la derecha española es arcaica, nostálgica de tiempos pasados y que llora todavía un 20N distinto al de hoy. La derecha española lee en la Constitución lo que quiere leer, y la lee para meterse en nuestras casas, en nuestras camas, en nuestras vidas, y decirnos que nuestras libertades personales deben palidecer ante la tradición, el olor a viejo, a polvo y rancio, y la religión asfixiante.

Y es estamos hablando del partido que conserva viejas glorias del franquismo dentro de su imaginario —ya que son tan religiosos, quizás hablar de "filas" o "militantes" es infravalorarlos—, como es el vetusto dinosaurio que es Manuel Fraga, que aún grita a los cuatro vientos que España es un país católico, pese a lo que diga el artículo 16 de la Constitución Española.

Se castiga al partido de Zapatero por los recortes, fustigándolo por reducir los sueldos de los funcionarios, subir el IVA y hacer desaparecer el cheque de 2.500 euros para cada nacimiento; pero es gracioso que la alternativa sea el partido para el cuál esas medidas son su ideología central, y que ha anunciado ya durante la campaña electoral, que habrá que hacer recortes. Todos los avances sociales que se han hecho durante estas legislaturas quedarán relegadas al olvido, y no sé muy bien si habrá matrimonios que se disolverán, o divorcios que se prolongarán per secula seculorum, puesto que "lo que ha unido Dios, que no lo separe el hombre", ¿no?

Los españoles, que ahora somos más pobres que nunca, hemos decidido al parecer, entregar el poder a los ricos, a los defensores de la plutocracia, la aristocracia, la oligarquía de quienes más tienen y devoran a los que están por debajo. Hemos entregado nuestras hipotecas, nuestros sueldos, nuestras vidas, a aquellos para los cuales el trabajador no es más que un bien capital que meter y sacar de la empresa a demanda. Se las hemos entregado a quienes no entienden de hipotecas porque nunca han visto una.

El PSOE ha decepcionado, cierto... pero miremos las cosas con criterio. ¿Qué habría hecho el PP en su lugar? ¿Algo distinto? Lo dudo enormemente, a no ser que contemos como diferencia su mayor presteza a la hora de subir los impuestos y decapitar las políticas sociales. Hay más partidos, hay más ideas, hay más personas capaces de contribuir a esta situación. Ahora lo que habrá serán más ganas aún de abandonar el país en el que uno vive... Los cerebros, las manos que trabajan, se fugarán como hicieron allá por los años 30.

España, en su conjunto, ni ha peleado por lo que quiere, ni mucho menos se ha sumado al cambio. O sí... ¿pero a mejor? Ya veremos...