La medicina nunca fue mi primera opción. Ni de lejos. Al contrario, mi enamoramiento con ella fue casual y fruto de hacerle caso a una corazonada. Cuando mi tía me preguntó, después de haber cancelado a último momento mi viaje a Alemania para estudiar bioquímica, si lo que quería hacer realmente era medicina, yo le dije que sí con temor a equivocarme. Realmente ya era demasiado tarde como para meterme en la carrera, puesto que no me había preinscrito y las listas de alumnos estaban ya cerradas. En ese momento se enfrentaron dos de mis otros amantes, las letras y la química, y me vi escogiendo entre si hacer un año de filología hispánica o de ingeniería química con el objetivo de preinscribirme en medicina al año siguiente y utilizar las asignaturas aprobadas como fuente de créditos de libre configuración. Al final fue la ingeniería la que ganó, aunque no por mucho tiempo, puesto que la abandoné a los tres meses, en pleno ataque ansioso-depresivo porque la odiaba a muerte. No obstante, hubo dentro de esos tres meses desagradables una gran satisfacción: el cursar álgebra y cálculo.
Las matemáticas siempre han conformado el cuerpo de la amante probablemente más fiel que ha tenido mi mente, tal que parece a veces que está más enamorada ella de mí que yo de ella, o eso es lo que le doy a entender. Como muchas veces ocurre en estas historias de relaciones ambiguas, es una amante abnegada que no se queja y está siempre a disposición de uno; y uno la ningunea incluso sin querer hacerlo. Muchas veces he acabado tratándola como herramienta y no le he dado el reconocimiento que no solo se merece, sino que desde mi corazón me nace darle.
Realmente, tengo que reconocer que es mi primer amor y el que siempre ha estado ahí. Las matemáticas eran lo que desde 1º de primaria dejaba para el final, no porque me diera pereza, sino para terminar los deberes con una sensación agradable. En secundaria y bachillerato siempre me resultaron sencillas. Y mi profesor de matemáticas me lo repitió mil veces: "Estudia matemáticas, estudia matemáticas". Quizás tuviera razón, pero tampoco puedo decir que mi periplo por las ciencias de la salud haya sido desagradable, excesivamente arduo o infructuoso, al contrario. Pero en todo caso, se percató de mi amor por la abstracción infinita que permiten las matemáticas, por el mundo de lo teórico.
Durante la carrera las he maltratado más que nunca. A sabiendas de que se me daban bien, me confié y las di por hechas, y no aproveché tanto como pude las clases de bioestadística, de metodología de la investigación, no hablemos ya de las de epidemiología, donde estudiar en el último momento y ceder por un lado a la presión de una asignatura que se me antojaba tremendamente densa y aburrida (la anatomía patológica, que finalmente me salió mucho mejor de lo que esperaba) y por otro a la vanidad de dar por hecho que me resultaría muy sencilla la "epi"; acabaron por granjearme un aprobado por los pelos, que hirió más mi orgullo de amante de las matemáticas puras y aplicadas que mi afán de tener un buen expediente (afán bastante limitado, he de reconocer).
Pero ahora, más relajado, sin la presión de los grandes monstruos de la carrera —bioquímica, fisio(logía), farma(cología), micro(biología), gine(cología), uro(logía)-nefro(logía)—, y al abrigo de la medicina preventiva (trabajando de nuevo con la estadística) y una conferencia sobre el bosón de Higgs con mucho modelo matemático de por medio que me han hecho recordar; he tenido más tiempo para revisitar a esta amante negligida, para repasar la estadística, y por pura lujuria mental, el álgebra y el cálculo; y he tenido que reconocerlo: estoy demasiado enamorado del mundo de "los números", de lo abstracto, de lo que puede ayudar y ayuda a definir aspectos cardinales y primordiales de la realidad. Debo reconocer que mi amante, la Matemática, es a mis ojos Libertad (de pensamiento), es Ciencia (que permite conocer el universo) y es Magia.
Y si en el futuro la profesión y las circunstancias me lo permiten, la medicina no será la última carrera que haga; ya veremos...









